Abuela y joven tomadas de las manos junto a un altar, sabiduría de la medicina ancestral en Ecuador

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La medicina es femenina: plantas, hongos y la sabiduría de las abuelas

Antes de los laboratorios hubo cocinas, huertos y manos de mujer que sabían qué hierba calmaba, cuál acompañaba el parto y cuál ayudaba a soltar. Esta es la historia de esa medicina y de por qué hoy vuelve a nosotras.

En pocas palabras

Decimos que la medicina es femenina porque nace de la tierra, que gesta y transforma, y porque durante siglos fueron las mujeres (abuelas, parteras y curanderas) quienes guardaron y transmitieron el saber de las plantas y los hongos. Hoy la ciencia empieza a estudiar lo que ellas ya intuían, como el potencial de la psilocibina en procesos de salud emocional.

Por qué decimos que la medicina es femenina

En los Andes la tierra tiene nombre de madre: Pachamama. En la India, la fuerza que crea y sostiene el universo se llama Shakti, la Diosa Mayor de lo femenino. Culturas separadas por océanos llegaron a la misma intuición: la vida brota de un vientre, y la medicina también.

Las plantas germinan en la oscuridad de la tierra. Los hongos crecen en lo húmedo, en lo escondido, donde algo muere para transformarse en alimento. Son ciclos de nacimiento, muerte y renacimiento, los mismos ciclos que cada mujer vive en su cuerpo cada mes.

Por eso, cuando hablamos de medicina femenina, no hablamos solo de remedios para mujeres. Hablamos de una forma de sanar que escucha, que respeta los tiempos y que entiende el cuerpo como parte de algo más grande.

Las abuelas: guardianas del saber

Antes de que existieran farmacias en cada esquina, el primer botiquín de la familia estaba en manos de la abuela. Ella sabía qué preparar cuando alguien no podía dormir, cuando llegaba la menstruación con dolor o cuando una mujer acababa de parir.

Ese conocimiento no se escribió en libros. Se transmitió de boca en boca, en la cocina, en el huerto y junto a la cama de las parturientas. Las parteras fueron médicas, consejeras y guardianas de la vida en comunidades donde no llegaba nadie más.

Manos de una partera tradicional sosteniendo el vientre de una mujer embarazada
Las manos de las parteras guardan siglos de conocimiento femenino.

Plantas que nuestras abuelas conocían bien

En Ecuador cualquier mercado conserva la memoria de esa medicina. Algunas plantas que forman parte del saber popular:

  • Manzanilla usada tradicionalmente para calmar el estómago y los nervios.
  • Toronjil y hierba luisa presentes en las aguas de la tarde para relajar y descansar.
  • Matico conocido en los Andes para lavar y cuidar heridas.
  • Ruda planta de protección en las limpias y de fuerte presencia ritual.
  • Rosas en baños y sahumos para abrir el corazón y honrar lo femenino.

Son usos tradicionales, transmitidos por generaciones. Honrarlos también significa usarlos con conocimiento: algunas plantas no son adecuadas durante el embarazo o junto a ciertos medicamentos, por eso siempre conviene preguntar a quien sabe.

Lo que la abuela sabía no estaba en un libro. Estaba en sus manos.

Los hongos: el útero secreto de la tierra

Bajo el bosque existe una red invisible: el micelio. Son hilos finísimos que conectan árboles, plantas y raíces, llevan nutrientes de un lugar a otro y sostienen la vida del ecosistema. El hongo que vemos es apenas el fruto de esa red.

Pocas imágenes describen mejor la sabiduría femenina: una fuerza que trabaja en silencio, que conecta, que nutre sin hacerse ver. Así sanan también las mujeres en círculo, sosteniéndose unas a otras.

En América, los hongos fueron medicina sagrada mucho antes de la llegada de los europeos. La figura más conocida de esa tradición es una mujer: María Sabina, curandera mazateca de Oaxaca, México, cuyas veladas ceremoniales con hongos se conocieron en el mundo a mediados del siglo XX. Para ella los hongos no eran una droga, eran una medicina que enseñaba a través del lenguaje.

Red de micelio dorado bajo la tierra, símbolo de la sanación femenina en red
El micelio conecta el bosque como una red de estrellas bajo la tierra.

Lo que la ciencia confirma hoy

Durante décadas, la medicina de hongos quedó en silencio por la prohibición. Hoy universidades de todo el mundo han vuelto a estudiar la psilocibina, el compuesto presente en estos hongos, como apoyo en procesos de salud emocional.

En Ecuador, una revisión sistemática presentada en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador analizó su uso como tratamiento complementario en personas con depresión y ansiedad asociadas a un cáncer avanzado. El trabajo encontró una disminución significativa de esos síntomas, además de mejoras en la calidad de vida y el bienestar psicológico, y señala que la psilocibina muestra un perfil de seguridad favorable cuando se utiliza en un contexto controlado.

La Organización Mundial de la Salud también reconoce el valor de la medicina tradicional, complementaria e integrativa y promueve que se estudie y se integre de forma segura en los sistemas de salud.

La evidencia es prometedora, pero todavía está en construcción. La medicina de hongos no es para todas las personas ni reemplaza el tratamiento médico o psicológico. Por eso en Shakti Wara cada proceso empieza con una evaluación.

Cómo honrar esta medicina hoy

Volver a la medicina femenina no significa rechazar la medicina moderna. Significa sumar, escuchar al cuerpo y recuperar un saber que nos pertenece. Para hacerlo con respeto:

Busca acompañamiento, no atajos

Las abuelas nunca trabajaban solas ni a ciegas. Un proceso con plantas o con hongos necesita preparación, un espacio cuidado y alguien con experiencia que sostenga.

Cuenta tu historia completa

Tus medicamentos, tu salud mental, si estás embarazada o amamantando. Esa información es la que permite decidir si este camino es seguro para ti.

Dale tiempo a la integración

Lo que se abre en una ceremonia necesita días y semanas para asentarse. La integración es donde la medicina se convierte en cambio real.

Vuelve al círculo

Como el micelio, sanamos mejor en red. Rodéate de mujeres que te sostengan.

Círculo de mujeres alrededor del fuego en una ceremonia de medicina ancestral en Ecuador
El círculo de mujeres: sanar en red, como el micelio.

Shakti Wara: recordar la estrella que eres

Nuestro nombre une a Shakti, la Diosa Mayor de lo femenino, con Wara, estrella. Creemos que cada mujer es una estrella que a veces olvida su luz. La medicina de las plantas, de los hongos y de las abuelas es el camino que usamos en Quito para ayudarte a recordarla.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la medicina femenina?

Es una forma de entender la salud que honra los ciclos del cuerpo de la mujer y la sabiduría ancestral de plantas y hongos, transmitida por abuelas, parteras y curanderas.

¿Por qué se relaciona la medicina ancestral con las mujeres?

Porque históricamente fueron las mujeres quienes cuidaron la salud de la familia y la comunidad, acompañaron los partos y transmitieron el conocimiento de las plantas de generación en generación.

¿La psilocibina está respaldada por la ciencia?

Hay estudios prometedores, como la revisión de la PUCE sobre ansiedad y depresión en pacientes con cáncer avanzado, pero la investigación continúa. Debe usarse solo en contextos cuidados y con evaluación previa.

¿Puedo usar plantas medicinales si estoy embarazada?

No todas son seguras en el embarazo. Consulta siempre con tu partera o tu médico antes de tomar cualquier preparado.

¿Cómo empiezo un proceso en Shakti Wara?

Con un encuentro inicial donde conversamos sobre tu historia, tu salud y lo que buscas. Puedes agendarlo por WhatsApp al +593 98 958 4471.

Camina esta medicina acompañada

Si sientes el llamado de las plantas, los hongos o el círculo de mujeres, conversemos. El primer encuentro es para conocernos.